La Capilla Ira Allen, un faro de elegancia arquitectónica y significado histórico, se erige con orgullo en el campus de la Universidad de Vermont (UVM) en Burlington. Ubicada en la esquina noreste del University Green, esta icónica estructura no es solo una capilla, sino un testimonio del rico patrimonio de la universidad y la visión de su fundador, Ira Allen. Con su llamativa fachada de ladrillo rojo, imponentes columnas blancas y una majestuosa torre con reloj, la capilla es un ejemplo emblemático de la arquitectura colegial estadounidense de principios del siglo XX.
La historia de la Capilla Ira Allen comienza a principios de la década de 1920, cuando James Benjamin Wilbur, un acaudalado hombre de negocios y ferviente admirador de la historia de Vermont, decidió honrar al fundador de la universidad. Wilbur, quien había acumulado una considerable fortuna en la ganadería y la banca, se sintió profundamente inspirado por el legado de Ira Allen. En 1924, donó generosamente $200,000 para la construcción de la capilla, estipulando que llevara el nombre de Allen y que fuera diseñada por la prestigiosa firma de arquitectura McKim, Mead, and White de Nueva York.
La primera piedra de la capilla se colocó el 22 de junio de 1925, durante las actividades de graduación de la universidad, marcando exactamente cien años desde que el General Lafayette colocó la primera piedra del Old Mill. La ceremonia fue un evento grandioso, con una oración del Reverendo John Lowe Fort y el himno Glorious Things of Thee Are Spoken. Una inscripción tallada en la piedra angular de granito dice: Dedicado al servicio de Dios erigido en memoria del fundador de esta universidad Ira Allen - 1925.
Diseñada por William Mitchell Kendall, la capilla es una obra maestra del diseño neoclásico. El exterior de ladrillo rojo del edificio se complementa con columnas blancas y detalles intrincados, creando una mezcla armoniosa de fuerza y gracia. La torre de la capilla, que alberga una campana de 2,063 libras fabricada por la McShane Bell Foundry Company de Baltimore, Maryland, es una característica definitoria de la estructura. A pesar de los rumores de inestabilidad durante su construcción, los ingenieros confirmaron que el concreto reforzado y las columnas de madera de la torre proporcionaban un soporte más que suficiente.
El interior de la capilla es igualmente impresionante, con una espaciosa nave y un grandioso órgano. El órgano original, un Welte-Mignon Philharmonic Pipe Organ de tres manuales y electro-neumático, fue una maravilla de su tiempo. Fue tocado durante la ceremonia de dedicación de la capilla el 14 de enero de 1927 por el Dr. T. Tertius Noble, organista de la Iglesia de St. Thomas en Nueva York. Aunque el órgano original fue retirado en 1985 debido a renovaciones, en 2004 se instaló un nuevo órgano digital electrónico Rogers Trillium 3, asegurando que el legado musical de la capilla continúe.
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Las contribuciones de James Benjamin Wilbur a la Universidad de Vermont fueron mucho más allá de la construcción de la capilla. Un apasionado historiador, Wilbur dedicó gran parte de su vida posterior a investigar y escribir sobre Ira Allen. Su biografía en dos volúmenes, Ira Allen: Founder of Vermont, 1751–1814, publicada en 1928, sigue siendo una obra significativa a pesar de algunas críticas por su dependencia de fuentes en inglés.
Además de la capilla, Wilbur donó una estatua de bronce de Ira Allen, esculpida por Sherry Edmundson Fry, que se encuentra en el University Green. También estableció una beca de dotación de $3 millones para la universidad, donó su extensa colección de Vermontiana y contribuyó a la construcción del Robert Hull Fleming Museum. La devoción de Wilbur hacia Ira Allen y su generosidad han dejado una marca indeleble en la universidad.
Antes de la construcción de la Capilla Ira Allen, los servicios religiosos en la UVM se llevaban a cabo en el edificio principal de la universidad, ahora conocido como John Dewey Lounge. Sin embargo, a medida que la población estudiantil crecía, se hizo evidente la necesidad de una capilla más grande y moderna. El sistema de calefacción inadecuado y la capacidad limitada de la antigua capilla dificultaban la acomodación de todo el cuerpo estudiantil, lo que llevó a una disminución en la asistencia.
Con la finalización de la Capilla Ira Allen, la universidad finalmente tuvo un espacio que podía reunir a estudiantes, profesores y la comunidad para diversos eventos y servicios. A lo largo de los años, la capilla ha albergado innumerables ceremonias, conciertos y conferencias, convirtiéndose en un lugar de encuentro central en el campus. Su hermosa arquitectura y atmósfera serena la hacen un hito querido tanto para estudiantes como para visitantes.
La Capilla Ira Allen es más que un edificio; es un símbolo del patrimonio de la Universidad de Vermont y el legado perdurable de su fundador. Al caminar por su majestuosa entrada y mirar hacia la imponente torre del reloj, no puedes evitar sentir una sensación de asombro y reverencia por la historia que representa. Ya sea que asistas a un servicio, disfrutes de un concierto o simplemente explores el campus, la capilla es un lugar donde el pasado y el presente se unen en una celebración de conocimiento, fe y comunidad.
En conclusión, la Capilla Ira Allen se erige como un testimonio de la visión y generosidad de James Benjamin Wilbur y el legado duradero de Ira Allen. Su belleza arquitectónica, significado histórico y papel como lugar de encuentro la convierten en un hito imprescindible para cualquier persona que explore la Universidad de Vermont y la encantadora ciudad de Burlington. Al entrar en esta magnífica capilla, no solo estás entrando en un edificio; estás entrando en un pedazo de la historia de Vermont, un lugar donde el espíritu de Ira Allen sigue vivo.
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