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Fort Vancouver

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Fort Vancouver

Fort Vancouver, una joya histórica ubicada en la ribera norte del río Columbia en la actual Vancouver, Washington, es un destino fascinante que ofrece una ventana a la rica historia del Noroeste del Pacífico. Fundado en el invierno de 1824-1825 por la Compañía de la Bahía de Hudson (HBC), este puesto de comercio de pieles del siglo XIX jugó un papel crucial en el desarrollo económico y cultural de la región. Hoy en día, los visitantes pueden explorar una réplica a escala completa del fuerte, con edificios internos, que sirve como un vibrante testimonio del pasado en el Sitio Histórico Nacional de Fort Vancouver.

La Importancia Histórica de Fort Vancouver

La historia de Fort Vancouver comienza en el contexto de la Guerra de 1812, una época en la que el Noroeste del Pacífico era un escenario remoto de conflicto. Durante este período, dos compañías rivales de comercio de pieles, la Compañía del Noroeste (NWC) canadiense y la Compañía Americana de Pieles del Pacífico (PFC), operaban en la región. Sin embargo, la guerra y la llegada de un buque de guerra británico llevaron a la transferencia de los activos de la PFC a la NWC, que posteriormente se fusionó con la HBC en 1821.

Fort Vancouver fue establecido por la HBC para servir como la sede del Departamento de Columbia, un vasto territorio que se extendía desde las Montañas Rocosas hasta el Océano Pacífico. Nombrado en honor al Capitán George Vancouver, el fuerte rápidamente se convirtió en un importante centro de comercio de pieles, intercambiando bienes y suministros con las culturas indígenas por valiosas pieles. Estas pieles eran luego enviadas a mercados globales, incluyendo el puerto chino de Guangzhou, donde se intercambiaban por productos manufacturados destinados al Reino Unido.

Explorando Fort Vancouver

Al entrar en Fort Vancouver, te transportas a una época de bullicioso comercio e intercambio cultural. El fuerte, diseñado como un paralelogramo, está rodeado por una empalizada de madera hecha de grandes vigas, de veinte pies de altura. Dentro de sus muros, los visitantes pueden explorar una variedad de edificios, incluyendo viviendas, almacenes, una escuela, una biblioteca, una farmacia, una capilla, una herrería y una gran instalación de manufactura.

El centro del fuerte es la Casa del Jefe de Factoría, una estructura de dos pisos donde residía el Jefe de Factoría, el oficial de más alto rango en el fuerte. La casa cuenta con un comedor donde los empleados de la compañía, comerciantes, médicos y otros caballeros cenaban con el Jefe de Factoría. Después de la cena, se retiraban al Salón de Solteros, un espacio adornado con una variedad de armas, vestidos y curiosidades de la vida civilizada y salvaje, proporcionando una fascinante visión del pasado.

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La Vibrante Comunidad de Fort Vancouver

Más allá de las murallas del fuerte, creció una comunidad próspera conocida como Kanaka Village. Este asentamiento, ubicado a unos 600 metros del fuerte, era el hogar de tramperos, maquinistas y otros trabajadores, muchos de los cuales vivían con sus esposas e hijos indígenas o mestizos. El pueblo fue nombrado así por los numerosos hawaianos, o Kanakas, que trabajaban para la HBC y residían allí, convirtiéndolo en una de las mayores comunidades hawaianas fuera de las Islas Hawaianas.

El pueblo contaba con filas de casas de madera, campos, jardines, huertos frutales, un astillero, una destilería, una curtiduría, un aserradero y una lechería. Este bullicioso asentamiento era un crisol de culturas, con canadienses franceses, mestizos, ingleses, escoceses, irlandeses y varios pueblos indígenas, incluidos iroqueses y cree, contribuyendo a su vibrante atmósfera. El idioma común era el francés canadiense, mientras que el Chinook Jargon, una lengua pidgin, facilitaba el comercio y la comunicación con las comunidades circundantes.

El Comercio de Pieles en Fort Vancouver

El comercio de pieles era el motor económico de Fort Vancouver, impulsando su éxito económico e influencia regional. Los tramperos traían pieles recolectadas durante el invierno al fuerte, donde se intercambiaban por crédito de la compañía. Este crédito podía ser utilizado para comprar bienes en las tiendas del fuerte, creando un bullicioso mercado dentro de sus muros.

Las pieles, una vez clasificadas e inventariadas, se colgaban para secarse en el almacén de pieles, un gran edificio de dos pisos. Después del procesamiento, las pieles se empaquetaban en fardos de 270 libras, envueltos en piel de alce o oso, y se enviaban a través del río Columbia a Londres. Allí, las pieles se subastaban a fabricantes de textiles, con una demanda significativa proveniente de sombrereros que confeccionaban populares sombreros de fieltro de castor.

Visitar Fort Vancouver Hoy

Hoy en día, el Sitio Histórico Nacional de Fort Vancouver ofrece una experiencia rica e inmersiva para los visitantes. La réplica a escala completa del fuerte, con edificios internos, proporciona una conexión tangible con el pasado. Visitas guiadas, exhibiciones interactivas y programas educativos traen la historia del fuerte a la vida, permitiendo a los visitantes ponerse en los zapatos de comerciantes de pieles, tramperos y colonos que una vez llamaron a este lugar su hogar.

Uno de los puntos destacados de una visita a Fort Vancouver es explorar los edificios meticulosamente reconstruidos, cada uno ofreciendo una visión única de la vida diaria y las operaciones del fuerte. Desde la bulliciosa herrería hasta la serena capilla, cada estructura cuenta una historia de resiliencia, ingenio e intercambio cultural.

En conclusión, Fort Vancouver no es solo un sitio histórico; es un testimonio vivo de la rica historia y el tapiz cultural del Noroeste del Pacífico. Sus muros resuenan con las historias de aquellos que vivieron, trabajaron y comerciaron dentro de sus confines, convirtiéndolo en un destino imperdible tanto para los entusiastas de la historia como para los visitantes casuales. Al caminar por las puertas de Fort Vancouver, no solo estás entrando en una réplica de un fuerte del siglo XIX; estás entrando en un vibrante capítulo de la historia que continúa dando forma a la región hasta el día de hoy.

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