La Iglesia Católica de San Bonifacio en Sioux City, Iowa, es un testimonio del rico patrimonio cultural y religioso de la comunidad local. Ubicada en una zona residencial al oeste del centro de la ciudad, esta histórica iglesia ha sido un pilar de fe y tradición desde su fundación a finales del siglo XIX. Los edificios de la parroquia forman un distrito histórico reconocido a nivel nacional, celebrado por su belleza arquitectónica y su importancia histórica.
La historia de la Iglesia Católica de San Bonifacio comienza en diciembre de 1885, cuando un grupo de católicos alemanes en Sioux City se reunió para establecer una nueva parroquia. Esto marcó la formación de la segunda parroquia de la ciudad. La comunidad emergente compró dos lotes en la esquina de West Fifth y Main Streets por $1,500, y para la víspera de Navidad de 1886, el Rev. John A. Gerleman fue nombrado como el primer pastor de la parroquia. La primera misa se celebró en una modesta iglesia de madera el 17 de julio de 1887, el mismo año en que se inauguró la escuela parroquial, atendida por las Hermanas Franciscanas de Dubuque, Iowa.
Inicialmente parte de la Diócesis de Dubuque, la parroquia se convirtió en miembro de la recién formada Diócesis de Sioux City en 1902. En 1906, los Frailes Franciscanos de la Provincia del Sagrado Corazón comenzaron a servir en la parroquia, con el Rev. Seraphin Lampe, OFM, asumiendo el papel de pastor. Pronto se planificó la construcción de una nueva iglesia, y para el 4 de septiembre de 1911, la nueva iglesia de estilo Renacimiento Románico, diseñada por el Hermano Leonard Darschield, OFM, fue dedicada por el Obispo Philip Garrigan. Ese mismo año, se construyó un nuevo convento que reflejaba el estilo arquitectónico de la iglesia y la rectoría. Aunque el convento fue demolido en 1993 tras un incendio, la iglesia y la rectoría siguen en pie como símbolos orgullosos del legado perdurable de la parroquia.
Los visitantes de la Iglesia Católica de San Bonifacio son recibidos por una imponente estructura que mide 160 por 80 pies, con una torre de 162.5 pies que en su momento la convirtió en el edificio más alto de Sioux City. El exterior de la iglesia está adornado con ladrillos de Buffalo, Nueva York, y decorado con piedra caliza de Bedford, creando una fachada llamativa y simétrica. Las elevaciones norte y sur presentan cuatro buhardillas en el techo cada una, mientras que la elevación este cuenta con un ábside redondeado.
Uno de los aspectos más cautivadores de la iglesia son sus 66 vitrales, elaborados en Múnich, Alemania, en 1910. Estas ventanas, que incluyen ventanas de arco redondo y de rosetón, bañan el interior en un caleidoscopio de colores, realzando el ambiente espiritual. En el interior, el techo abovedado se eleva 54 pies sobre el suelo, creando una sensación de grandeza y reverencia. Los altares de madera originales, tallados por un hermano franciscano, añaden al encanto histórico de la iglesia. El altar mayor está adornado con estatuas de San Bonifacio y San Patricio, mientras que los altares laterales presentan estatuas de la Santísima Virgen María y San José.
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El edificio actual de la escuela y la planta de calefacción, diseñados por el prominente arquitecto de Sioux City William LaBarthe Steele, se completaron en 1924. El edificio escolar de dos pisos de ladrillo refleja el estilo arquitectónico de la iglesia, con una bahía central sobresaliente en su elevación norte que alberga la entrada principal. A lo largo de los años, el edificio ha sufrido varias alteraciones, pero sigue sirviendo como una parte vital de la comunidad parroquial. Justo detrás del edificio de la escuela se encuentra la sencilla planta de energía de dos pisos de ladrillo, con una chimenea de concreto de 98 pies, un testimonio de las necesidades prácticas de los primeros años de la parroquia.
La Iglesia Católica de San Bonifacio ha sido más que un lugar de culto; ha sido un centro de educación y vida comunitaria. Las Hermanas de la Palabra Viva comenzaron a trabajar en la escuela en 1975, y en 1987, las escuelas de San Bonifacio, San José y la Catedral de la Epifanía se consolidaron para formar la Escuela de la Sagrada Familia. Esta consolidación reflejó la agrupación de las tres parroquias, fomentando un sentido de unidad y propósito compartido entre los fieles. Hoy en día, las misas de fin de semana se celebran tanto en inglés como en español, reflejando la naturaleza diversa e inclusiva de la comunidad parroquial.
En conclusión, la Iglesia Católica de San Bonifacio no es solo una joya arquitectónica; es un testimonio vivo de la fe, la resiliencia y la dedicación de la comunidad de Sioux City. Sus muros resuenan con las oraciones y esperanzas de generaciones, y sus puertas permanecen abiertas para todos aquellos que buscan consuelo, inspiración y una conexión más profunda con su fe. Ya sea que seas un entusiasta de la historia, un aficionado a la arquitectura o un buscador espiritual, una visita a la Iglesia Católica de San Bonifacio promete ser una experiencia memorable y enriquecedora.
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